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HNS Capítulo 1

Las llamas cubrían toda la estancia, la casa estaba llena de humo y no se veía casi nada.

Nami despertó mareada sobre la espalda de un Piplup, que corría por los interminables pasillos. La Treecko tosía con fuerza, aquél humo no era bueno para ella, al ser tipo planta aquello era una gran debilidad.

El Piplup intentaba buscar una salida mientras la conciencia de la chica se desvanecía poco a poco. Su figura le resultaba tremendamente familiar hasta que vio una pequeña cicatriz en el hombro del pokémon.

Aaron.

¿Qué demonios hacía allí? Más bien, ¿qué estaba pasando? Nami miró hacia adelante y vio una pequeña luz que reflejaba la salida, pero antes de eso su mente se desvaneció.

El Piplup echó un último estirón para salir de aquella casa envuelta en ardientes llamas. Tumbó a Nami en el suelo esperando a que su consciencia vuelva.

Tora apareció rápidamente y se sentó en el suelo junto a Nami, quién estaba gravemente herida por el abrasador fuego.

El Grovyle apretó los puños, de pura rabia. Aquello no hubiera ocurrido si no fuera por su culpa.

Cara de Piplup Tora, no es momento para echarse culpas...

El joven bufó apiñando los dientes con fuerza.

Cara angustiada de Grovyle T-todo esto es culpa mía... si tan solo...

El Piplup levantó la mirada hacia Tora.

Cara de Piplup Esto no va acabar si nos vamos a lamentar... La guerra ha comenzado.

Aquellas palabras quedaron grabadas en el Grovyle que miraba con malestar el cuerpo malherido de Nami. Y aquello era verdad.

La guerra entre clanes ya había comenzado.

Todo aquello comenzó un día antes, con la discusión de Tora y Vincent, su padre y líder del Clan Kasai.

Vincent, un apuesto Sceptile, siempre tuvo odio hacia el Clan enemigo Mizu. Por la defunción de su esposa, que fue asesinada por los escoltas de Hareganai, el anterior líder del Clan Mizu. O eso decía él.

Hareganai era un un cruel y despiadado Walrein, esposo de Esther Mizu. Él acabó con miles de vidas con sus propias manos entre combates, guerras y asesinatos causador por él mismo.

Su muerte vengó a miles de personas y todo fue gracias a una persona, que también murió por liberar a todos de aquél terrible sufrimiento.

๑۝๑

La noche era muy fría y un ataque imprevisto había desconcertado a la familia Aoi. Hareganai miraba con sus ojos inyectados en sangre a la pequeña treecko variocolor, quién dormía plácidamente en su pequeña cuna.

Cara de Walrein Al fin... podré librarme del último lastre que me impide conquistar este mundo...

Esbozó una sonrisa pérfida mientras se disponía a matar a la pequeña pero antes de eso un ataque por la espalda evitó que cometiera tal hecho.

Cara de Serperior Veo que no has cambiado nada Döushi Hareganai-sama.

El Walrein se levantó del suelo limpiándose el hilo de sangre que caía de su boca. Nunca le gustó que le llamaran por su nombre completo, aquello le fastidió.

Cara de Walrein Y tú sigues siendo igual de inoportuna, Titania Aoi.

La Serperior apretó los dientes con rabia. Odiaba, odiaba de verdad a aquél hombre, y quería acabar allí mismo con él, por mucha sangre que tuviera que derramar.

El Walrein empezó a reír descontroladamente, mientras se teletransportaba junto a Titania y el resto de su familia, planeaba matarla y que ellos lo vieran todo.

Cara de Serperior Arreglemos las cosas aquí, Hareganai.

El Sceptile y el pequeño Treecko despertaron del sueño en una jaula de cristal insonora, los Walrein son también tipo Hielo por lo que él tenía la habilidad de dar forma al hielo.

Vincent miró a su alrededor aturdido, ¿qué estaba pasando? pensó. Entonces vio como Titania y Hareganai luchaban a muerte.

Un escalofrío pasó por su espalda dejándolo inmóvil.

Cara de Sceptile ¡T...Titania!

Pero no servía de nada gritar, la jaula era insonora por lo que no se podía escuchar nada de lo que ellos dirían.

La serperior cayó al suelo casi precipitándose por un acantilado rocoso. Tenía varias heridas, pero no muy graves como para no seguir luchando.

Cara de Serperior M-maldito bastardo...

Cara de Walrein ¿Aún no tienes suficiente Titania? Nunca podrás vencerme, tengo más poder que tú.

Soltó una risa malvada mientras se acercaba hacia ella. Le levantó la barbilla y la miró con frialdad.

Cara de Walrein Yo tengo algo que tú no tienes...Poder.

Cara de Serperior ¡Cállate maldito!

La Serperior dio un respingo y con un látigo cepa apartó a Hareganai de su paso. Se levantó lentamente del suelo, pero era muy tarde para ella. Un ejército de pokémon de el Clan Mizu estaba delante suya, dispuestos a matarla en cuanto él diese una orden.

<<"No me queda más remedio que usar aquella técnica...">>

Se dijo a si misma en silencio. Miró la jaula de cristal en la que estaban encerrados su esposo y sus dos hijos y esbozo una sonrisa falsa de despedida.

Vincent conocía muy bien aquella cara.

Cara de Sceptile N-no... no puede ser... ¡Titania, no lo hagas!

Gritaba mientras daba puños en aquella mágica pared de cristal pero todos sus intentos eran en vano, aquél cristal era demasiado rígido como para romperlo.

La Serperior se colocó en una pose peculiar agachando su cabeza y cerrando los ojos. Dos hojas salieron de su cuerpo haciéndola sangrar. Su cuerpo empezó a emanar un extraño aura dorado, similar a la luz del sol.

Abrió sus ojos que brillaban con una fuerte luz y pronunció sus últimas palabras.

Cara de Serperior ¡Leaffe Shield!

Una onda de luz recubrió todo el lugar su cuerpo empezó a brillar cada vez más.

Cara de Walrein ¡N-no puede ser!

Los escoltas de Hareganai fueron cayendo al suelo muertos uno a uno por aquellas ondas que su cuerpo expandía al rededor de todo el lugar. El Walrein empezó a caer rendido ante el poder de Titania, pero no era el único unas grietas empezaron a salir en el cuerpo de la Serperior.

Cara de Walrein Moriremos los dos...Menudo final más patético.

Se apoyó con sus dos brazos en el suelo intentando contener su cuerpo que se hacía cada vez más pesado.

Cara de Serperior Este es el fin, Hareganai.

Titania miró hacia la jaula, que se estaba derritiendo poco a poco. Su cara comenzaba a tener más grietas, pero pudo sentenciar sus últimas palabras hacia el Sceptile.

<<Te quiero>>

Su cuerpo junto al de Hareganai desaparecieron como si fueran un trozo de cristal que se había roto al momento. Dejando un camino de luz sagrada.

๑۝๑

La luz del sol traspasaba las finas cortinas de la pequeña choza en la que Nami descansaba. Habían pasado dos días desde que la casa , y la mayoría de la aldea, ardieran en llamas.

El Clan Kasai tuvo que refugiarse en un pequeño prado en el que atendían a los enfermos y heridos.

Kaori, una Riolu, entró en la chabola donde aguardaba Nami, quién todavía, desde hace dos días seguía durmiendo mientras su estado empeoraba.

Cara indecisa de Riolu ¿Qué podemos hacer? Su estado empeora cada día que pasa.

La Riolu se agachó y acarició el rostro de la Treecko.

Cara de Machop Por ahora deberíamos aguardar. Con estas guerras es muy difícil salir a buscar una medicina o planta curativa.

El Piplup dio un respingo y se apoyó en la pared agachando la cabeza. Fuera de la choza Tora miraba el azulado cielo, mientras se escuchaban los murmullos de la gente que iba de allí para allá en la zona de refugiados.

Los ojos del chico reflejaban tristeza y melancolía. Apretó los puños con fuerza.

Cara de Grovyle Juro que me vengaré... Clan Mizu.

Kaori salió del refugió y se acercó hacia Tora. Otro extraño pokémon se acercó hacia ellos en busca de ayuda. El Manectric estaba lleno de heridas bastante graves.

Cara de Manectric ¡P-por favor! ¡Necesitamos a-ayuda!

Los demás también salieron de la chabola curiosos por el alboroto que había fuera.

Cara de Machop ¿Qué ocurre?

El pokémon tragó saliva e intentó apoyarse en el suelo por el cansancio al que se sometía. Finalmente decidió hablar.

Cara de Manectric Unos pokémon han atacado nuestra aldea... ¡Necesitamos ayuda todo es un caos!

El Machop junto a los demás asintieron a ayudar al pobre Manectric. Según su raza sería muy probable que perteneciera a la Aldea Straek, donde habitan mayoritariamente los tipo eléctrico.

Nami abrió los ojos lentamente y miró a su alrededor, algo confundida.

Cara de treecko angustiado shiny by Naneko ¿D-dónde estoy..?

Se levantó y se sentó sobre la cama en la que antes estaba durmiendo. Todo aquello era desconcertante, no sabía nada de lo ocurrido, había dormido durante dos días.

Echó otra ojeada a lo que era esa choza y había bastante ruido fuera.

Cara de Treecko Shiny ¿Qué demonios estará pasando?

Kaori entró en la habitación que Nami descansaba, viéndola consciente se alzó sobre ella en un abrazo mientras unas lágrimas corrían por sus mejillas.

Cara triste de Riolu ¡N-nami...!

La Treecko apartó a la chica de su lado y se puso de pié en la sala. Sus ojos brillaban con vigor.

Cara de Treecko Shiny Kaori... Acabemos con ese maldito Clan.

La Riolu la miró con extrañeza, Nami nunca se comportaba así. Tampoco le gustaban las guerras, ni las peleas.

¿Aquél incendio había cambiado algo en su frágil mente?

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